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Naturaleza de la Sierra de Albarracín y Montes Universales

El Sistema Ibérico, del que forman parte estas sierras, está formado por montañas de plegamiento antiguo, MPA, de la Era Primaria, en contraposición a las de plegamiento reciente, MPR, como los Pirineos, de la Terciaria. Las MPA conservan cumbres relativamente altas, debido a la dureza de los materiales que impone un ritmo lento de denudación, aunque no alcanzan las altitudes de las MPR, ni son tan abruptas, siendo sus formas suaves y onduladas, soliendo estar sus redondeadas cumbres sembradas de bloques de cuarcitas, que aunque son de piedra roja los líquenes tiñen de verde claro.

Estas montañas pueden alcanzar altitudes que rondan los 2000 metros, pero como se originan en una meseta que tiene 1000 metros de altitud, no hay grandes desniveles. Eso sí, hay gargantas, cortados y precipicios rocosos de gran espectacularidad. En cuanto a su composición, hay afloramientos de areniscas, pizarras, esquistos y restos volcánicos, sobre todo en la Sierra del Tremedal, pero la mayor parte del territorio es calizo. Destaca el Pico de Caimodorro que constituye la máxima elevación (1.935 m.) del macizo del Tremedal, en el extremo noroccidental de la sierra de Albarracín. Se inserta en un sector de relieves apalachenses, con crestas aplanadas de cuarcitas paleozoicas, orientadas de norte a sur, y con una importante función como divisoria fluvial, debido a su fuerte resalte topográfico.

Las precipitaciones van desde los 1200 litros/año de las zonas de cumbres, pasando por los 960 litros/año en Griegos que está a unos 1604 metros de altura, destacando por ser el tercer pueblo más alto de España; y descendiendo hasta los 530 litros/año de Albarracín (900 m de altitud). Así que, en estas sierras, podemos encontrar territorios muy húmedos y muy secos, con todas sus gradaciones intermedias.

En cuanto a las temperaturas, podemos decir que hay heladas nocturnas de octubre a abril, produciéndose nevadas persistentes, por encima de 1500 m, de diciembre a abril.

Todos estos factores combinados inducen en este territorio las siguientes clases de vegetación.

En el piso montano, la vegetación más evolucionada, está representada por bosques de pino silvestre o albar (Pinus sylvestris) y sabina enana (Juniperus sabina), dos coníferas de hoja peremne que indican la dureza del clima en el que viven. Sin embargo, es fácil encontrar grandes manchas de pino silvestre sin sabina enana y extensísimos sabinares enanos, sin acompañamiento de pino silvestre, pero si de enebros y aliagas. Los extensísimos bosques de pino silvestre tienen como sotobosque zonas de gayuba, calluna, aliaga, enebros, estolones de rebollos, de quejigos, jara, que aumentan la diversidad de especies animales, sobretodo de aves e insectos.

En el piso submontano podemos encontrarnos con varias clases de vegetación climácica:

Bosques de sabina albar (Juniperus thurifera): Probablemente los mejor conservados de España. Merece la pena ir a la sierra de Albarracín solamente para ver estos bosques únicos. El olor de la resina de la sabina, el color castaño rojizo de su tronco y verde muy oscuro de su copa, su aspecto majestuoso, su rareza, constituye una verdadera joya botánica. La sabina forma bosques mixtos con la encina (Quercus ilex), con el pino silvestre y con la sabina rastrera. La sabina es la encina de climas más duros.

–Bosques de melojo (Quercus pyrenaica): He aquí un bonito roble de grandes y lobuladas hojas, lejos del húmedo norte;... es muy impresionante toparte con un árbol tan delicado y exigente en estas duras tierras, pero la acidez y la humedad de la sierra del Tremedal lo permiten. No deje de rendirle visita. Aparece a veces, mezclado con pino silvestre y jaras.

–Bosques de quejigo (Quercus faginea): El quejigo es un roble mediterráneo, muy abundante en el prepirineo y pirineo, pero escaso por estas tierras, que puede aparecer mezclado con encina, pino silvestre y negral. No tiene especial interés, aunque siempre es bueno que haya robles que crean suelos fértiles y albergan numerosa fauna.

–Bosques de Encina (Quercus ilex): Se localiza en la sierra de Albarracín entre los 900 y 1500 m, siempre por debajo del pino silvestre. No alcanzan gran porte pero sus bosques son una verdadera isla de fauna. Se puede mezclar con sabina albar, sabina enana y aliagas.

Es de resaltar algunas formaciones vegetales que son producto de la acción humana como:

–Los pastizales: Similares a praderas norteñas, en tierras de Griegos, Guadalaviar, Frías y Montes Universales.
–Las dehesas de pino silvestre y pastizal, en Griegos y Guadalaviar de gran belleza y valor ecológico.
–Los jarales y aliagares: Alimento para fauna silvestre… y otras que tienen un origen natural, como los tremedales, pequeñas lagunas turbosas que tienen lugar en suelos ácidos.

Algunos parajes con encanto:

Señalamos a continuación parajes que hay que visitar, por lo valiosos o espectaculares y únicos que son. No se arrepentirá. Provéanse de tiempo libre, espíritu de aventura, pocas prisas, mapas de detalle, prismáticos, calzado adecuado y pregunten a la gente, hablen con ella, les indicarán gustosos (los mayores, los que más saben), dónde encontrar las/los mejores:

Acebedas (especie protegida): No hay muchos pies de acebo en estas sierras, sobre todo en la sierra del Tremedal, salpicados entre los pinos albares y rebollos.

Areniscas rojas o de rodeno: El Paisaje Protegido del Rodeno es el lugar ideal para contemplarlas, términos de Albarracín, Gea y Bezas. Ahora, también las tienen en el valle del río Garganta y en el barranco del Valle, término de Torres de Albarracín, en Pozondón-Los Hares, pico de los Tres Castillos y en Ródenas.

Barrancos y cortados: Recorran el valle del río Garganta, tomándolo desde la zona recreativa Virgen del Carmen de Noguera y verán 2000 ha de bosque fresco y húmedo, por ello y muchas cosas más que descubrirán a lo largo de este apartado, el valle del río Garganta parece un parque temático natural. Asimismo, pueden disfrutar de un valle encajado y pétreo que quita el hipo recorriendo la carretera que va de Tramacastilla a Villar del Cobo, pasando por el molino de Barrancohondo, el Salto de Pedro Gil y las hoces de Villar.

Bosques mixtos de pino albar y rebollo: En toda la sierra del Tremedal, pero por la carretera entre Bronchales y Noguera, podrá contemplar los mejores rebollares de toda la sierra, a veces manchas puras, a veces mezcladas con pinares. También en el cerrillo de Juan Franco y cerro Gordo de Orihuela del Tremedal. Es muy impresionante y valioso, ecológicamente hablando, encontrarte con robledales tan en el interior de la península.

Cabeceras de río: Es muy emocionante saberse ante el nacimiento de un río, en sus fuentes, todo el mundo ha oído hablar de Fontibre, el nacimiento del río Ebro o las emocionantes aventuras que tuvieron lugar para descubrir las fuentes del Nilo. Más recientemente se han podido establecer científicamente las fuentes del Amazonas. Pues bien, en estas sierras nace nada menos que el Tajo y otros importantes y/o bellos ríos, como el Guadalaviar, el Cabriel, el Gallo,… La cabecera del río Guadalaviar, que nace al sur de la muela de San Juan. Las cabeceras de los ríos Cabriel y Tajo están situadas a muy pocos kilómetros la una de la otra, pero la del Tajo vierte al Atlántico y la del Cabriel al Mediterráneo; esa zona cabecera contiene los mejores prados y roquedos calcáreos de la sierra que junto los pinares de pino silvestre y las abundantes precipitaciones hacen de él un sitio realmente singular en la zona geográfica en la que nos encontramos.

Calizas (roquedos, cantiles): Por todos los Montes Universales (al sur de Frías y Guadalaviar), Valle del Cabriel, Valle de Valtablado, alrededores del nacimiento del río Tajo, se pueden ver abundantes y espectaculares roquedos calizos, como por ejemplo al sur de la muela de San Juan, cerca de la cumbre la Cebadilla, en la pista del barranco de Valdeminguete y en la vega del Tajo, más delante de la misma pista, pero en el valle del río Garganta y también, en el Puntal de la Cañada.

Cuarcitas (roquedos, bloques, canchales): Toda la sierra del Tremedal es un macizo cuarcítico. Por toda la sierra, términos de Orihuela, Bronchales y Noguera, se pueden ver ríos de pequeños bloques que han sido interrumpidos por las carreteras. También, en las cimas de los cerros, de esta sierra se pueden observar grandes bloques como cortados con cincel y tapizados de líquenes. Canchales de cuarcitas, en el valle del río Garganta. Son espectaculares los ríos de Piedra que hay en las proximidades de la localidad de Orihuela del Tremedal.

Dehesas (de pino albar y prados): La más impresionante es la dehesa Boyal, por la carretera entre Griegos y Guadalaviar, en las faldas de la muela de San Juan. Con suerte verán vacas y caballos pastando en sus hermosísimas praderas. Recuerden que este paisaje, como la mayoría de los que ven, es obra humana.

Dolinas y paisajes kársticos: Al disolverse la roca caliza se forman relieves hundidos que recuerdan al interior de la cumbre de un volcán apagado. Estas depresiones del terreno son ciertamente espectaculares, pudiendo alcanzar centenares de metros de diámetro. Normalmente no son accidentes aislados sino que se generan a poca distancia unas de otras: son los llamados campos de dolinas u hoyones como les llaman en la zona, los más característicos están en Ródenas, en Ribagorda. Otros dicen que los mejores están en Villar del Cobo y Pozondón, y también entre este pueblo y Bronchales, en la zona de Las Celadas. Los hay con forma de embudo y de ventana. De menor espectacularidad son los de Frías de Albarracín y Guadalaviar. Suelen contener abundantes fósiles. Otras formaciones kársticas presentes en el área, son los poljés: se parecen a una dolina pero tienen menor profundidad y mucho mayor diámetro. Pues bien, pueden caminar sobre un magnífico poljé, suave depresión de fondo plano, en el paraje de Navaseca, a pocos kilómetros al norte del nacimiento del Tajo y en Orihuela.
Encinares (Quercus ilex): En el eje Monterde /Torres de Albarracín aparecen los mejores encinares de la zona, simultaneando con sabinares albares. Estos carrascales son increíblemente densos y frescos, con abundante sotobosque, magnífico hábitat para una abundante fauna silvestre.

Fuentes: En toda la Comarca de la Sierra de Albarracín podemos encontrar numerosas fuentes. El término de Bronchales es famoso por las innumerables fuentes que afloran en él, la Fuente el Canto, Fuente del Ojuelo, Fuente de la Canaleja. La fuente del Mal Paso en el valle del río Garganta, Fuente García, cerca del nacimiento del Tajo, el Lavadero de Royuela, manantial de tres caños que siempre ha tenido el mismo caudal, a día de hoy está restaurado, Fuente Fría en Guadalaviar, el nombre no es de broma; incluso en agosto, el agua que mana de esa fuente está francamente fría; la fuente la Canaleja, Los Colladillos y Los Pradejones están en Orihuela del Tremedal, y otras muchas…a lo largo y ancho de la toda la comarca.

Lagunas y tremedales: En Bezas, Rubiales, Ródenas y Bronchales. Para tremedal, el del puntal del Hornillo, en el término de Noguera: es un lagunazo precioso, rodeado de un precioso pinar de pino silvestre; tiene aguas cristalinas… ácidas, porque en realidad se trata de una turbera. Hay otros muchos tremedales en la sierra, pero éste es el más espectacular. El pastizal higroturboso de las Tablas de Barbastro, al sur de Frías de Albarracín, es un paisaje plano de pastos verdes inmensos, muy húmedos.

Muelas: La de San Juan, entre Griegos y Guadalaviar. Recórranla por debajo y suban a su meseta. Es una señora muela, con vistas. También son interesantes las de Terriente y Saldón.

Páramos: En las zonas de menor altitud hay abundantes parameras de matorrales rastreros, aunque llenos de vida muy especializada, adaptada a esas difíciles condiciones esteparias. Los páramos del término de Pozondón, en la carretera de Santa Eulalia a Orihuela, quizás sean los más impactantes.

Pinares de pino albar (Pinus sylvestris): Toda la sierra del Tremedal y Montes Universales alberga bosques fantásticos de pino silvestre por doquier, que compiten en belleza y valor ecológico, pero los bosques del puerto de la Comunidad de Albarracín, entre los términos de Orihuela y Noguera, por la carretera A–1512, km 31 al 34, son de película. Aunque también se pueden ver en las proximidades de El Vallecillo.

Pinares de Pino rodeno (Pinus pinaster): El Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, en los términos de Gea de Albarracín, Albarracín, Bezas, Tormón y Rubiales, es el lugar para ver los mejores.

Pizarras (afloramientos): En las cercanías de peña Aguda, en lo que parece el parque temático del río Garganta, aparecen masas hojosas de pizarras negras… además es buena zona de fósiles. También aflora el mineral en La Losilla y Los Morenales (Orihuela).

Praderas: Los prados aparecen como resultado de la tala y quema de los bosques primigenios, y necesitan ser mantenidos “a diente”, es decir, por el ganado. Pueden tomar formas tan distintas como los páramos tipo Pozondón o como las praderas de la vertiente aragonesa del río Tajo, todo depende de la cantidad de agua que reciban. En cualquier caso, ningún prado es capaz de mantener al rebaño todo el año y, el ganado, tiene que emigrar en invierno a zonas más cálidas o quedarse estabulado. Los mejores se encuentran al sur de los términos de Guadalaviar y Frías de Albarracín: vertiente aragonesa del Tajo, Valdeminguete, Cabriel, alrededores de Frías.

Rebollares (Quercus pyrenaica): Presentes sobre todo en la sierra del Tremedal; quizás los mejores se vean en la carretera de Bronchales a Noguera y, por supuesto, en el valle del río Garganta.

Sabinares albares (Juniperus thurifera) y Sabinares de sabina enana (Juniperus sabina): La sabina albar, una especie de ciprés salvaje, tiene porte arbóreo, de copas de color muy oscuro y troncos de color castaño rojizo y olor aromático penetrante, forma bosques, más o menos densos, que dan al paisaje un tono verde oscuro muy impresionante, es fuente de magnífica madera para vigas y barcos, sustituye a la encina en zonas de clima más continental, más seco y frío, y por ello está presente a lo largo del eje Guadalaviar / Villar del Cobo / Calomarde / Tramacastilla / Torres de Albarracín / Monterde, en la parte más baja de la sierra del Tremedal. Es difícil elegir pero los sabinares que van de Villar a Tramacastilla quizás sean los más densos, desarrollados y mejor conservados. Existen abundantes ejemplares de 10 metros de altura y 4 de perímetro aunque también crecen en otros lugares como por ejemplo en Royuela, hay un ejemplar de 4,10 m de perímetro ubicado en el paraje de Las Fuentecillas. Probablemente, son los bosques de sabina albar más bellos de Europa. Aparecen manchas puras de sabina enana junto a las manchas de sabina albar, a lo largo de todo el eje citado. Ello indica que, en esas zonas donde crecen las sabinas enanas, el clima se hace más continental, si cabe. Aunque los mayores bosque de sabina albar se encuentran en Saldón, Monterde y Valdecuenca y sobre todo en mejor estado el de Saldón, teniendo en cuenta que Saldón tiene un árbol emblemático como la Sabina Peseto que para rodear o abarcar su tronco se necesitan cuatro personas y su altitud es considerable sin saber su medición exacta.

Vistas Panorámicas: Panorámica del valle del río Gabriel y el valle de Valtablado, cerca del nacimiento del Tajo. Panorámica del macizo del Tremedal y del páramo de Pozondón, desde el cerro Marinero de Orihuela del Tremedal. Panorámica del páramo de Pozondón desde el Santuario de Nuestra Señora del Tremedal. Panorámica de la sierra Carbonera, Peña Redonda y Peña la Cruz, Monte Javalón, sierra Alta, Peña Blanca y El Portillo… y muchas más.

Volcanes (restos): La excursión por el valle del río Garganta en Noguera da para mucho. También para contemplar restos de una chimenea volcánica, en peña Aguda.

Salinas: En Royuela está listo el proyecto de restauración de las salinas que fueron un punto de venta de sal para toda la comarca. Valtablado entre Guadalaviar y Frías de Albarracín, salinas muy relacionadas con el ganado trashumante.

Avistamiento de fauna y flora silvestres:

Flora y fauna: Éstas, son sierras de contrastes y aislamiento biogeográfico, contrastes de altitudes, de materiales (ácidos y básicos), de humedad, de temperatura; de aislamiento por lejanía de las zonas húmedas norteñas, al estar estas sierras enclavadas en medio de una tremenda meseta árida. Los contrastes y el aislamiento son la base de una flora especial, por su diversidad, por su capacidad de generar especies nuevas y por ser refugio de plantas de alejadas zonas húmedas. Estamos pues en un macizo de gran interés botánico.

La fauna silvestre es la que, aproximadamente, podemos encontrar a lo largo de todo el Sistema Ibérico y el Sistema Central, con variaciones locales. La fauna de estas sierras destaca por ser abundante y diversa… y podría serlo mucho más si se velara por ella como fuente de diversidad de riqueza y cultura, aunque naturalmente hay numerosas especies catalogadas en peligro y protegidas. Está formada por una mezcla de especies tanto mediterráneas como norteñas. Es un macizo de un altísimo interés zoológico por su lepidofauna y su ornitofauna.

El avistamiento de fauna y flora silvestre requiere algunos conocimientos y destrezas especializados, por lo que recomendamos se asesoren por guías naturalistas expertos. En esta guía destacaremos las siguientes especies de fauna y flora para practicar su avistamiento:

Flores silvestres: para poder admirar determinadas flores silvestres hay que poder identificarlas. Existen numerosas guías de flores silvestres y catálogos en internet editados por el Gobierno de Aragón/CSIC (www.ipe.csic.es/floragon), pero hacerse acompañar por un guía naturalista profesional les facilitará su uso, así como su avistamiento y observación.

En los páramos podemos encontrar: Colchicum triphyllum (en suelos calizos), Artemisia assoana (en paredes y pedregales), Saxifraga carpetana (un endemismo de flores blancas), Astragalus turolensis (flor sin tallo, en pedregales, flores amarillas), Draba dedeana (en las fisuras de rocas), Hypecoum imberbe, Nepeta nepetella y Ptilotrichum spinosum, todas ellas de roquedo, y Pulsatilla rubra de color violeta oscuro. En Royuela hay una planta protegida de la familia de las gramíneas conocida como Punccinella pungens que se cría en terrenos salitrosos como los Cuadrejones, también se encuentra en las Salinas del Valle con otras en peligro de extinción. Otros lugares donde se encuentran están en la Laguna de Gallocanta, Albacete y Segovia. En los prados montanos, Ranunculus gregarius y Rosa pimpinellifolia. Narcissus triandrius y Erodium daucoides en los pinares albares de la sierra del Tremedal. Plantas ruderales de carretera: Coronilla scorpiodes, Mathiola fruticulosa, Teucrium gnaphalodes, Theusium divaricum.

Un capítulo aparte merecen las numerosísimas orquídeas: Ophrys scolopax, O. Sphegodes, Orchis coriophora, O. macula, Dactylorhiza elata, Anacamptis pyramidalis, Epipactis atrorubens y Limodorum abortivum.

Quizás las flores más bonitas sean: Ononis fruticosa de color rosado; Vicia onobrychoides, los linos, Consolida orientalis y Salvia phlomoides de color azul, Thalictrum tuberosum, Lathyrus filiformis, Cistus laurifolius…y muchas más.

Frutos silvestres y setas: Estas sierras son riquísimas en arbustos, matorrales y arbolillos espinosos, de la familia de las rosáceas y ericáceas, que proporcionan una gran variedad de sabrosísimos frutos silvestres que, por otra parte constituyen un imprescindible alimento para la fauna silvestre. Por otra parte la producción natural de setas, y su diversidad, son más que notables. Los ratos libres del otoño, los pueden dedicar a profundizar sobre el terreno en estos conocimientos… tan apetitosos.

Mariposas: En la provincia de Teruel hay más de 1200 especies de mariposas, muchas protegidas, por su escasez, gran belleza o por ser endémicas, por lo que no se pueden capturar… pero sí avistar y observar, en los meses de primavera, verano y otoño. Graellsia isabellae, una falena o mariposa nocturna, es una de las mariposas más bellas del mundo; habita los pinares albares y negrales de la serranía. Las siguientes especies son endémicas de la sierra de Albarracín, como pueden deducir de sus nombres: Crocallis albarracina, Albarracina warionis, Denisia aragonella, Metopoceras albarracina, Elachista teruelensis, Valdovecaria bradyrhoella, Hadena orihuela y Crypia gea. Naturalmente, están las más bellas papiliónidas como Papilio machaon, Parnassius apollo, Iphiclides podalirius, Zerhyntia rumina, nimfálidas como por ejemplo Vanesa atalanta, V. cardui, Inachis io, Argymnis paphia y zigénidas, a saber Zygaena ignifera, Z. ephialtes, Z. occitania y Z. filipendulae.

No se pierdan la Lunares de plata (Mesoacidalia aglaja), la Isabelina (Graellsia isabellae), la Blanca del majuelo (Aporia crataegi), la Colias común (Colias crocea). La Doncella tímida (Melitaea didyma), el Ícaro (Polymmatus icarus), el Arlequín (Zerynthia rumina), a Vanesa (Vanessa cardui), la Macaón (Papilio machaon), la Niña celeste (Lysandra bellargus), la Pandora (Pandoriana pandora), el Apolo (Parnassius apollo), la Nacarada (Argimis paphia) y la Zigena común (Zygaena filipendulae).

Huellas en la nieve: ya sabemos que, en la Comarca de la Sierra de Albarracín, nieva de octubre a abril y, que la nieve permanece, en los lugares de mayor altitud, de diciembre a marzo. Pues bien este hecho permite ver claramente las huellas que los animales dejan en la nieve. Y a partir de eso, saber qué especie dejó su huella, y hasta un poco de su comportamiento, como por ejemplo si iban solas o acompañadas, si iban al paso o a la carrera, si se trata de machos o de hembras…

Ciervos: Su densidad es muy baja, por lo que no se dejan ver con facilidad. Quizás la zona más propicia sea la sierra del Tremedal y la época, naturalmente la época de celo, a finales de septiembre principios de octubre. La mejor manera de observarlos en esta época es salir muy temprano por la mañana y recorrer amplias zonas tratando de localizar los berridos.

Aves: en estas sierras nidifican unas 100 especies de aves, a las que hay que añadir las que vienen a invernar. Se puede avistar en cada unidad paisajística una comunidad aviar distinta por lo que, al ser aquéllas tan numerosas, se nos brinda la oportunidad de observar una gran diversidad de comunidades orníticas. Además, como estas sierras tienen condiciones climáticas de las montañas atlánticas, podremos observar muchas especies de aves norteñas que, utilizando el Sistema Ibérico como pasillo, recalan en los Montes Universales como lugar límite de su distribución meridional. Así que nos encontramos en un lugar de gran valor ornítico y belleza para observar aves de montaña y bosque. Lo ideal para observar aves, si es usted novato, es que se deje asesorar por un guía de fauna silvestre.

Fauna acuática: en los tramos altos de los ríos aparece la trucha, aunque la autóctona está en regresión debido a la repoblación con especies foráneas que les han desplazado. Aguas abajo abundan los barbos, en especial el culirrojo. También se pueden observar varias especies de sapos y ranas que suponen la fauna anfibia de la zona. En los río Cabriel, Guadalaviar y Tajo hay nutria, pero su población está muy mermada.

 
 
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