Rutas en Coche
CONDUCIR EN LA SIERRA
MAR DE PINOS Y RÍOS DE PIEDRA
Cuando el visitante se acerca a esta ruta desde los llanos de Pozondón o desde la paramera de Alustante, quedará sorprendido al pasar de una zona sin apenas arbolado, a encontrarse con una muralla de verde continuo de distintos tonos que cubre las laderas de una sierra continua y agreste. Como por arte de magia el paisaje cambia de manera radical, invitando al visitante a adentrarse en la umbría y el frescor de los bosques de la Sierra del Tremedal.
Se trata de una ruta circular de casi 40 km por carretera, pudiendo comenzar por cualquiera de los tres municipios que se recorren, según la localidad donde se pernocte.
Si comenzamos por Orihuela, debemos detenernos a contemplar su magnífica iglesia parroquial, la de San Millán, quizás el mejor templo barroco de toda la provincia de Teruel, así como el pórtico del Ayuntamiento y algunas de sus casas nobles. Desde allí subiremos por una pista asfaltada hasta el santuario de la Virgen del Tremedal. De vuelta del Santuario cogeremos la carretera hacia Noguera de Albarracín. Esta estrecha carretera recorre un extenso bosque de pino albar, formaciones geomorfológicas tan interesantes como los ríos de piedra. Y si circulamos sin premura podremos contemplar a los ciervos, gamos y corzos que abundan en el recorrido.
Tras pasar el puerto de Noguera transcurriremos paralelos al valle de la Garganta, presidido por la curiosa Peña del Castillo, pitón volcánico de considerables dimensiones. Un mosaico de colores nos acompañará si estamos en otoño; robles, arces, mostajos, serbales y el verde oscuro del pino nos deleitarán durante todo el recorrido. Tras 17 km de hermoso recorrido, llegaremos a la localidad de Noguera, desde donde se puede acceder al Barranco de la Tejeda, precioso recorrido llenos de fuentes y manantiales. Desde ahí subiremos hacia Bronchales, por una carretera que también tiene magníficas vistas.
Ya en Bronchales (pueblo con mucha tradición turística y buenos servicios) cogeremos la pista asfaltada que une la TE-V-9031 con la A-1512, ya que desde esta pista se accede a varios de los puntos más interesantes de la ruta (Sierra Alta, laguna del Cerritón, Fuente del Canto y sus tremedales…..). Una zona también magnifica para observar en otoño multitud de especies de setas que harán el deleite de los paseantes con sus llamativos colores y formas. También podremos parar bajo la sombra de los pinos silvestres y disfrutar del sonido y sabor de las cristalinas aguas de sus fuentes y manantiales. Una vez recorrida esta pista saldremos de nuevo a la TE-1512 dirección Orihuela del Tremedal, terminando la ruta donde la iniciamos.
LOS CASTILLOS
En las parameras que forman los relieves karsticos del noreste de la Sierra de Albarracín, se encuentra uno de los sabinares mejor conservados de la Península Ibérica. Esta ruta nos sorprenderá, al poder contemplar un rico patrimonio cultural, adecerado por paisajes increíbles formados por la acción del agua sobre el Rodeno y la caliza.
La ruta lineal de casi 40 km podemos empezarla en tanto por el pueblo de Peracense, como por Bronchales.
Si comenzamos la ruta desde Bronchales, es recomendable hacer una primera parada antes del desvío a
Monterde, donde una señal nos indica que a 1 km podremos observar una “celada”, el recorrido que coincide con el SL-TE46 merece la pena para poder observar este conjunto de formaciones karsticas.
Continuamos carretera a Monterde, los quejigos y encinas nos acompañarán durante todo el recorrido y poco a poco el increíble sabinar irá conquistando el terreno. Merece la pena acercarse a la Sabina Monumental de la Jara situada junto al Barranco de la Cañada, muy cerca de la carretera, junto a unas edificaciones en ruinas. Ya en Monterde; es imprescindible que recorramos el pequeño pueblo y nos deleitemos con su hermosa iglesia.
Desde Monterde podemos acceder en vehículo todo terreno, en bicicleta o andando al sabinar de Monterde, el gran desconocido bosque de sabinas que, con una superficie de más de 14.000 hectáreas, está considerado el más extenso de Europa. Está incluido en la Red Natura 2000. Pasear entre las sabinas monterdinas es pasear entre pedazos de historia, y no de historia contemporánea, ya que se calcula que estás sabinas tienen entre 500 y 1000 años…
Desde Monterde continuamos por la carretera que traíamos hasta coger el desvío hacia Pozondón, en todo
este recorrido nos seguirán acompañando las imponentes sabinas. Ya en Pozondón , merece la pena perderse entre sus callejuelas, observar la bella arquitectura de la iglesia de Santa Catalina realizada en rodeno y fortificada. Y acercarnos al Centro de Interpretación de la Arquitectura Tradicional del Parque Cultural de Albarracín, situado en el antiguo horno del pueblo. Desde Pozondón, merece la pena hacer la ruta alternativa que nos lleva al Castillo de los Ares y al Peruano, la pista por la que hay que circular es apta para turismos en tiempo seco.
Volvemos hacia Pozondón y cogemos la carretera a Rodenas, muy cerca encontraremos el desvío a la er-
mita de los Santos de Piedra, donde podremos llegar en turismo con tiempo seco. Desde allí podemos acercarnos a una inmensa dolina denominada “Hoyón de Pozondón”, espectacular ejemplo de formación kárstica de la paramera.
Rodenas es uno de los pueblos más pintorescos de la Sierra, sus casas e iglesia construidas con la piedra de rodeno de los alrededores, no dejarán indiferente a nadie. El aljibe, el Centro de Interpretación “Los secretos del Rodeno”, la iglesia de Santa Catalina, las casas nobles, nos dejarán un grato recuerdo de esta localidad.
Siguiendo la carretera hacia Peracense, llegaremos al castillo donde nos deleitaremos con su visita y su
entorno, dando por concluido nuestro periplo.
LOS PAISAJES DE LA TRASHUMANCIA
Desde tiempos inmemoriales los grande valles formados por la erosión kárstica en el oeste de la Sierra de Albarracín, han sido empleados por el hombre para mantener un modelo de ganadería extensiva que ha perdurado hasta nuestros días. Estos feraces valles de altura, con pastizales abundantes y arbolado disperso generan unos paisajes totalmente distintos al resto de la Sierra de Albarracín, nuestra vista acostumbrada a los cortados y cañones de Barrancohondo quedará sorprendida por la amplitud y belleza de estos hermosos valles, como la Vega del Tajo o Valtablado. También encontraremos grandes masas forestales de Pino Albar o silvestre cabecera además del Tajo y de importantes ríos de la cuenca mediterránea como el Turia y el Cabriel.
En esta ruta, encontraremos los nacimientos del rio Guadalaviar y del rio Tajo. Tierra de pastores y trashumantes que nos han legado su rico patrimonio cultural e histórico, a través de los tiempos. Se trata de una de las rutas circulares más largas de las que tenemos, con unos 60 km aproximadamente.
Comenzamos la ruta en el municipio de Griegos donde se puede visitar el museo de las mariposas, en el que están expuestas la mayoría de lepidópteros que habitan en la Sierra de Albarracín.
Tampoco tenemos que olvidarnos de subir a la Muela de San Juan, se sube por una camino asfal tado hasta el restaurante de “La Muela”, desde ahí dejando el coche en el parking y siguiendo la pista central, tendremos unas magníficas vistas de Griegos y las dolinas del Villar.
Volvemos a Griegos y tomamos la carretera dirección a Guadalaviar, lugar donde nace el rio que da nombre al pueblo. Es recomendable la visita del Museo de la Trashumancia, museo dedicado al mundo de los pastores que tanta tradición hay en estos lugares. También podemos visitar el nacimiento del rio, aunque es recomendable hacer un tramo a pie, ya que es una pista de tierra algo malograda en el último km.
Desde Guadalaviar, seguimos por la carretera hasta el mirador del Portillo, lugar desde donde podremos admirar la Vega del Tajo, impresionante valle rodeado de bosques de pino silvestre y prados.
Seguimos la carretera y a los pocos km, por una pista de tierra, podemos llegar a unos de los torrucos de esta ruta circular. Durante todo nuestro trayecto, iremos viendo bosques de pino silvestre, alternando con prados, donde dependiendo la estación del año, nos podemos cruzar con los rebaños de ovejas o vacas rumiando en los diferentes pastizales.
El siguiente punto de parada obligatoria es el Nacimiento del Tajo, representado por un monumento al rio Tajo.
Tomamos de nuevo la carretera dirección Frías de Albarracín. Aquí tenemos dos alternativas: seguir la A-1704 hasta Frías de Albarracín, o bien tras unos km, desviarnos por una antigua carretera con vistas panorámicas que nos conducirán también hasta nuestro próximo destino.
Antes de llegar a Frías de Albarracín, recomendamos perder 5 minutos para ver la “Sima de Frías”. Una oquedad de gran tamaño, rodeado de pinos silvestres, enebros y sabinas rastreras.
Una vez en Frías de Albarracín, podemos visitar los torrucos que tenemos junto a la torre de vigilancia, la Fuente del Buey o la Fuente del Berro y pasear por el pueblo para observar desde el alto de Castellar las preciosas vistas del valle.
Tomamos otra vez la carretera en dirección del nacimiento del Tajo, pero nada más salir del pueblo, giramos a la derecha en dirección Villar del Cobo. A 1km aproximadamente, tenemos a mano derecha unas pinturas rupestres esquemáticas, de la época levantina. Seguimos por la carretera de montaña, con algunas curvas, con un paisaje que va variando a media que ascendemos.
Antes de llegara a Villar del Cobo, podemos parar en un mirador que tenemos a mano derecha, el mirador del Cararizuelo, desde donde tendremos una panorámica muy interesante del cañon del río Gaudalaviar denominado Barrancohondo.
Tras bajar un pequeño puerto, llegaremos a Villar del Cobo. Merece la pena, después de tantos km de abruptos paisajes estirar la piernas y disfrutar de la arquitectura de este municipio serrano, no hay que perderse la Iglesia de los Santos Justo y Pastor, construida a finales del siglo XVI.
BARRANCOS Y SAL
En la zona central de la Sierra de Albarracín encontraremos estas tres localidades que mantie- nen una escasa población pero que disponen de servicios, puntos de interés y senderos para poder disfrutar de una o varias jornadas en contacto con la naturaleza. Desde la tranquilidad de sus variados paisajes, el visitante encontrará una transición de pisos de vegetación que van desde los algo más de 1200 hasta los 1600 metros de altitud en los que la masa pura de sabinar albar del entorno de Royuela va dando paso, conforme ascendemos en altura, a bosques mixtos de pino silvestre y laricio entre Frías de Albarracín y Moscardón hasta encontrarnos en las zonas más elevadas con sabinares rastreros. Todo esto salpicado de frescos valles de pastizal que nos puede dar una idea de la principal actividad económica de la zona: ganadería de ovino y explotación forestal.
La presencia de arroyos de montaña; como los de la fuente del berro, río blanco o royuela (entre Frías y Royuela), arroyo del Castellar (entre Moscardón y Royuela), Fuente del Buey en Frías y Arroyo del Algarbe (entre Terriente y Royuela); configuran una serie de valles y barrancos de cierta entidad por los que transcurre el Itinerario. Partiendo desde la localidad de Royuela dirección Frías de Albarracín, a 2 Km, justo enfrente del merendero que está junto a la carretera, no podemos perdernos las interesantes salinas (tendremos que recorrer un tramo de 1Km a pie). La carretera se adentra en el barranco del río blanco, tras recorrer unos pocos kilómetros entre canchales de piedra y el interesante arco de piedra, llegaremos a la cascada batida de Calomarde, parada obligatoria.
En Calomarde parte un sendero que comunica la localidad con Frías de Albarracín a través de un sendero local que se adentra en el Cañón de los Arcos hasta la Fuente del Berro, pasando por el Molino de las Pisadas. Continuando por la carretera con vehículo llegaremos hasta la localidad de Frías, dónde aparte de reponer fuerzas podemos visitar el casco urbano. Desde dicha localidad par- te una pista forestal asfaltada que nos conducirá por densos bosques de pinar hasta la localidad de Moscardón. De camino, podemos hacer un alto en el Cuerno de Frías (interesante vista panorámica), la Fuente del Buey y el Monumental Pino Gordo cerca de la localidad de Moscardón, que aparecerá ante nosotros colgado sobre el Barranco de El Castellar. Continuaremos por la carretera hasta Royuela. De camino encontraremos el Paraje del Algarbe, dónde vale la pena relajarse en su merendero.
EL CABRIEL Y PICO JABALÓN
Se trata de una ruta larga que tiene su trazado por la zona sur de la Sierra de Albarracín. Si el visitante quiere disfrutarla con tranquilidad y saborear cada uno de sus rincones combinando los desplazamientos con vehículo con paseos a pié, se aconseja realizarla en dos jornadas. Si la idea es realizar una ruta de paisaje parando en los principales puntos de interés, es posible realizarla en una jornada. Debido a que un tramo de la ruta hay que realizarlo por pista forestal, se aconseja pa- ra turismos aprovechar la primavera, verano y primera parte del otoño. Para vehículos de campo todo el año. Este sector está formado por los pueblos con menos población de la comarca. Conserva unos paisajes de enorme interés y con gran cantidad de recursos naturales pero su alejamiento de los principales núcleos de población y principales vías de comunicación hacen que la zona sea a día de hoy la más deprimida socialmente hablando. Esto, que a priori puede ser una desventaja, ya que el visitante tendrá que preparar el itinerario de antemano dada la escasez de servicios, se convierte en uno de sus principales atractivos por el mantenimiento de unos cascos urbanos con arquitectura popular bien conservada y por unos paisajes que se recuperan de la presión antrópica de tiempos pasados. Claro ejemplo son las localidades de Terriente-El Villarejo, Masegoso-Toril, Saldón y Jabaloyas.
En la ruta no se puede perder el callejear por Jabaloyas, posiblemente uno de los pueblos que mantiene el casco urbano más armónico de cuantos hay por la comarca o realizar senderismo por la varias alternativas que parten desde la localidad de El Vallecillo. En cuanto a Paisaje, la Cascada del Molino de San Pedro en El Vallecillo y los Ojos del Cabriel, El Monte Jabalón en Jabaloyas y los extensos Sabinares de Saldón-Valdecuenca sorprenderán al visitante al tratarse de paisajes poco extendidos en todo el ámbito peninsular.
En la localidad de Saldón, pueblo que mantiene una estructura de eras y pajares de arquitectura tradicional bien conservados, se puede ascender al cerro que da cobijo a la localidad, desde dónde se puede apreciar lo que es considerado uno de los sabinares más extensos de Europa y también está la opción de andar los escasos 2 km hasta la Sabina de Peseto, árbol monunental, entre una masa pura de sabinar considerada Lugar de Interés comunitario. A lo largo del itinerario, el visi- tante comprobará la dureza de los paisajes de climas continentales de media montaña presentes en gran parte de las últimas estribaciones del Sistema Ibérico Turolense en su parte más occidental.
TIERRAS DE FRONTERA
Ruta corta que se sitúa en el sector sureste de la Comarca de la Sierra de Albarracín y que incluye la bonita ruta de los Estrechos del Ebrón, entre Tormón y El Cuervo, pertenecientes ya a la Comarca de Teruel, pero que mostramos en nuestros itinerarios al ser una zona de continuidad paisajística de la Sierra de Albarracín y que en lo relacionado con temas naturales y ambientales, se trata de una zona de comunicación-penetración, mediante su curso fluvial, de interesantes especies típicamente mediterráneas, tanto a nivel faunístico como florístico.
En la ruta también se incluye la parte sur del Paisaje Protegido de Pinares de Rodeno, con varias alternativas para realizar senderos a pié o en bicicleta de montaña entre las formaciones típicas de Rodenos (areniscas triásicas) y el macizo cuarcítico del Collado de la Plata.
Partiendo desde la localidad de Rubiales se encuentra la Balsa del Pinar, pequeña laguna pero muy importante en periodos de inundación, como zona de descanso, reposo y alimentación, para muchas especies de aves migratorias ligadas a humedales. Con algo más de extensión, a unos 4 Km por la carretera que comunica Rubiales con Tormón, encontraremos la Laguna de Bezas. Su acceso se realiza por camino.
Regresando a la carretera nos meteremos de lleno en los Pinares de Rodeno, dónde las formaciones de roca combinadas con un espectacular bosque de pinar y robledal nos acompañará hasta la localidad de Tormón. No podemos perdernos los interesantes barrancos del entorno de la Masada de Ligros (acceso por caminos), dónde su patrimonio cultural (con el arte rupestre de Pajarejo-Olivanas, el campamento maqui y el patrimonio arquitectónico relacionado con la actividad resinera) roba algo de protagonismo al Paisaje.
Regresando a la carretera desde la Masada de Ligros llegaremos hasta la localidad de Tormón, dónde nos abandonarán las formaciones de rodeno en su parte sur y aparecerá un paisaje totalmente distinto dominado por la calizas y el curso fluvial, desde dónde parte un sendero señalizado por los Estrechos del Río Ebrón hasta la localidad de El Cuervo.
Se trata de una ruta larga lineal, por lo que se aconseja, si se dispone de dos vehículos, dejar uno en una de las dos localidades para recoger al resto al final de la ruta. Sector ideal para los amantes del senderismo con varias alternativas debidamente señalizadas.
ROMANOS Y RESINA
Cuando el visitante se adentra en la Sierra de Albarracín desde las extensas planicies cerealistas de la parte alta del Valle del Jiloca, por laberínticas carreteras rodeadas de enormes cortados calizos, tiene la sensación de haber llegado a una tierra diferente.
La primera localidad que encontrará a su paso será Gea de Albarracín, puerta de entrada a la Sierra desde el Levante, dónde vale la pena callejear por lo que se supone un importante núcleo morisco que bien pudo servir como defensa de la vecina Ciudad de Albarracín ante cualquier intento de invasión.
Desde la propia localidad parten dos itinerarios para visitar el interesante Acueducto Romano que mantiene otros tres tramos visitables entre Gea de Albarracín y el Castillo de Santa Croche, remontando el río Guadalaviar entre los cortados cincelados por el curso fluvial dónde continuaremos la ruta hasta la localidad de Albarracín.
Ya en la localidad de Albarracín, cruzaremos el puente sobre el río Guadalaviar, que configura la morfología tan peculiar de esta Ciudad, para buscar la pista forestal asfaltada que nos adentrará en los extensos bosques del Paisaje Protegido de Pinares de Rodeno en los que, aparte de unos paisa- jes espectaculares en los que domina la roca en combinación con el bosque, podremos visitar el arte rupestre levantino declarado Patrimonio de la Humanidad. Continuando la carretera llegaremos hasta el Centro de Interpretación del Paisaje Protegido de Pinares de Rodeno (Dornaque), punto de información y partida de varios senderos. Desde este punto, y si disponemos de vehículo de campo tenemos la opción de visitar Peña de la Cruz (una de las mejores panorámicas de la Sierra) y la cercana Laguna de Bezas. A 4 Km está la localidad de Bezas y de camino encontraremos, junto a la carretera, el mirador de la Tajadas que da acceso a otro de los conjuntos de arte rupestre.
Desde el Centro de Interpretación de Dornaque regresaremos dirección Albarracín y a 2Km en- contraremos la pista forestal asfaltada que nos conducirá de nuevo hasta la localidad de Gea de Albarracín.
BARRANCOS Y VALLES MÁGICOS
A partir de aquí la carretera no puede seguir pareja al río, porque este se encaja de una manera soberbia en el denominado Barrancohondo, lo seguirá, pero a media ladera, intuyéndolo entre las curvas y los diferentes miradores donde podremos observar la conformación del barranco.
Merece la pena hacer el recorrido despacio, por un lado porque la carretera es muy sinuosa y por otro para aprovechar los distintos puntos donde observar la majestuosidad del cañon.
Es muy interesante observar también la vegetación durante el recorrido, en el primer tramo saliendo de Tramacastilla y según vamos subiendo los encinares dan paso a un bosque mixto de pino silvestre y sabina. Poco a poco los pinos van desapareciendo quedando solo las sabinas albares con enebros y sabinas rastreras. la sorpresa se nos da cuando en las zonas de umbría con mas humedad, aparecen quejigares muy bien conservados, que nos deleitarán con el dorado en otoño y el verde brillante en verano.
Poco a poco carretera y cauce vuelven a confluir, llegando a Villar del Cobo discurren de nuevo paralelas. Merece la pena, después de tantos km de abruptos paisajes estirar la piernas y disfrutar de la arquitectura de este municipio serrano, no hay que perderse la Iglesia de los Santos Justo y Pastor, construida a finales del siglo XVI.