Tramacastilla
Tramacastilla está situada en la confluencia de los ríos Guadalaviar y Garganta. El primero proviene del término de Noguera y penetra en el de Tramacastilla a través de una estrecha hoz de unos 2 km. antes de llegar al pueblo. El segundo recorre toda la parte suroeste del término municipal a partir del Salto de Pedro Gil, manteniendo un cañón meandrifrome de paredes calizas con caidas casi verticales de más de 200 m de altura y recibiendo afluentes también fuertemente encajonados, como el de las Fuentes, Valdecalomarde o de Sancha. Unos 2 km. al sur de Tramacastilla, el valle se ensancha repentinamente al entrar en los margas y yesos triásicos de tonos rojizos y suficentemente blandos para permitir que el valle se abra en dirección al pueblo, aunque en la confluencia con el río Garganta todavía se estrecha momentáneamente al atravesar las barras de dolomías del Muschelkalk, que forman unos cerros acastillados y con paredes verticales, llenas de oquedades y cuevas. Junto al molino de barranco Hondo se encuentra una importante surgencia del río Guadalope, la llamada fuente del Berral, que favorece la instalación aguas abajo de sauces, chopos y frecuentes juncales.
Las dos notas arqueológicas de interés en Tramacastilla son el poblado ibérico del Cabezo y la torre musulmana de la peña del Castillo, situada sobre el caserío.
La iglesia de Santa Ana se hallaba totalmente edificada en 1680. Presenta tres naves, cubierta la central con bóveda de medio cañón con lunetos mientras las naves laterales se cubren con bóveda de arista. La cabecera es poligonal. A los pies se yergue la torre compuesta de dos cuerpos, el cuerpo inferior es cuadrado y el superior octogonal y realizado en ladrillo. En su interior destaca la forja del antepecho del coro.
El antiguo ayuntamiento con lonja de dos arcos ha sido demolido en tiempos muy recientes.
Junto al cementerio se encuentra la ermita de San Roque, probablemente del siglo XVI, aunque reproduce un tipo heredado de la Edad Media, es decir nave única con techumbre de madera. La entrada se abre en un lateral con un arco de medio punto.
Algo más evolucionada es la ermita de la Magdalena, junto a la carretera de acceso al pueblo, con su pórtico arquitrabado de madera sustentado por cinco columnas. El interior se distribuye en dos tramos, uno cubierto con bóveda de medio cañón con lunetos y el otro, de mayor altura, con cúpula.
La presencia del toro en las fiestas populares de la sierra de Albarracín es un rasgo que las caracteriza. En Tramacastilla, durante la celebración del patrón San Roque y la Virgen de la Asunción a mediados de agosto, se sigue acondicionando la plaza del pueblo con maderas convirtiéndola por unos días en coso taurino; por la tarde se sueltan vaquillas en un corto encierro por una calle adyacente y los habitantes y veraneantes del lugar las torean en la plaza; por la noche se embola un animal, que se corre evitando ser quemado por las bolas de fuego que se colocan sobre su testuz. Al día siguiente el toro volverá a ser motivo de unión social, cuando su carne guisada reúna a la gente en una comida común.
También en estas fiestas es tradicional el desfile que protagonizan la reina y su corte de damas, en tractores engalanados, por las calles de la población.
El singular ciclo festivo de los mayos, peculiar de esta comarca, se ha perdido por la falta de jóvenes derivada del cambio social. Sin embargo, todavía se canta el mayo a la Virgen en la iglesia parroquial la noche del 30 de abril, que era donde los mozos iniciaban la ronda por las casas de todas las mozas o mayas.
La patrona del pueblo es Santa Ana, celebrada el 26 de julio.
Los gazpachos forman parte de la gastronomía más tradicional de la zona y se elabora a base de patata e hígado de cerdo cocido a trozos y sazonado con especias, a lo que se añaden obleas de pan, volviéndolo a cocer todo junto otra vez.


