Monterde de Albarracín
Monterde de Albarracín se localiza junto a la rambla de Monterde, afluente del río Guadalaviar. Esta rambla forma un verdadero cañón fluvial con morfología ameandrada. Está excavado en las calizas jurásicas de la Sierra de Albarracín, que forman en esta zona una paramera continua, a altitudes de 1.400-1.500 m, sólo interrumpida por las incisiones de los barrancos y la presencia de algunas dolinas en artesa y en embudo. Sobre esta superficie hay que destacar el predominio de los sabinares, y en especial de la sabina rastrera, así como de algunos encinares, sobre todo en el sector occidental del término.
En 1565 el concejo de Monterde concertó con los maestros Juan Alonso de Hontanilla y Pedro de Cubas la construcción de la cabecera de la iglesia de la Asunción. Al año siguiente, al caer enfermo Juan Alonso de Hontanilla, traspasó la dirección de las obras a su hijo, de igual nombre. Una vez terminada la cabecera se decidió continuar con el resto de la iglesia, pero en plenas obras en 1600 y todavía en 1618 aún estaba sin terminar. La iglesia resultante es de una nave cubierta con bóveda de crucería estrellada, capillas entre los contrafuertes y cabecera poligonal. La bella portada clasicista se cobija en un atrio que ocupa dos tramos de la nave lateral. También a los pies en el lado opuesto se alza la sólida torre cuadrada que se remata con un cuerpo octogonal.
El ayuntamiento se abre con una lonja en la planta inferior.
La ermita de San Roque, con una nave cubierta con techumbre de madera, posiblemente se construyó en el siglo XVI.
Del siglo XVIII es la ermita del Carmen, cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos y decorada con elementos de gusto rococó.
El tercer fin de semana de agosto el Santísimo, San Roque, la Virgen de la Asunción y los Santos Mártires se honran dentro de las fiestas patronales. Como en el resto de los pueblos de la sierra, la afición a los toros centra la diversión: las vaquillas se corren y torean en una plaza de toros de madera construida en 1985 a las afueras del casco urbano, y la carne de una de ellas se guisa en una comida comunitaria. También se llega en procesión a la ermita de San Roque, como el lunes de Pascua de Pentecostés, rezando el rosario para cantarle al santo los gozos. El tercer domingo de septiembre se celebran las fiestas en honor a Nuestra Señora.
El Domingo de Resurrección, durante la procesión del Encuentro, el pueblo entona un canto popular en el momento en que la Virgen y el Niño se encuentran en la plaza y se sustituye el manto de la primera colocándole uno azul.
Otros santos festejados son San Antón, con hoguera, y San Isidro, con una comida de hermandad.


